Los Créditos rápidos y ¿baratos? Visto en la publicidad.

Cuando tenemos la costumbre de ver la televisión en una franja horaria determinada, y no zapear durante la publicidad, podemos darnos cuenta de que la mayoría de los anuncios emitidos se repiten de un día para otro. Tal vez no sean exactamente los mismos, pero si que guardan una cierta relación en el tipo de productos anunciados.

Si por cualquier motivo, un día cualquiera, encendemos la televisión en otro horario diferente, notaremos de que los anuncios son completamente distintos. Se debe a que los perfiles de la audiencia cambian durante la horas del día y los anuncios también lo hacen para que se adecuen al tipo de público que está viendo la tele en ese momento.

El anuncio de televisión que nos llamó la atención, y por el que hemos querido profundizar más sobre ello, ofertaba un préstamo rápido en el que los gastos y los intereses eran cero para la primera contratación. Es decir, el primer préstamo se obtiene de forma gratuita.

Hasta ahí todo normal teniendo en cuenta que es una acción publicitaria para atraer clientes. Si no nos sorprende ver en el supermercado promociones en las que nos dan a probar un nuevo producto, tampoco parece extraño que si hablamos de una empresa que se dedica a vender dinero, haga una promoción de estas características.

Pero ¿qué pasa si queremos contratar un segundo préstamo con ellos? ¿Qué tipo de interés vamos a pagar entonces? Antes de mostraos las condiciones, hagamos un rápido repaso del concepto de préstamo para saber qué podríamos esperar.

A la hora de contratar un préstamo (o un crédito) el prestamista nos deja un dinero por el que espera obtener una rentabilidad para compensar dos cosas. La primera, la propia rentabilidad que deja de obtener de ese dinero al prestárnoslo a nosotros y que podría conseguir si lo usara para otro fin distinto. Y la segunda, el riesgo que corre al prestarnos ese dinero ya que puede darse el caso de que no se lo podamos devolver. Sin duda este segundo factor es muy importante y va determinar el tipo de interés de forma decisiva en los prestamos.

Para hacernos una idea, actualmente, en el mercado de la financiación encontramos los siguientes rangos en los tipos de interés:

  • 1% – 2% anual en hipotecas.
  • 5% – 10% anual en prestamos personales
  • 15% – 20% anual en tarjetas de crédito.

Se observa que, a medida que el riesgo crece para el prestamista, los tipos de interés aumentan. No es lo mismo un préstamo hipotecario, donde existe la garantía de la vivienda, a una tarjeta, donde no existe ningún aval que minimice el riesgo para el que presta el dinero.

¿Que podemos esperar entonces de un préstamo rápido? El calificativo de «rápido» nos indica que para prestar el dinero estas empresas no hacen demasiadas preguntas. La documentación exigida es mínima y no es necesario aportar garantías que les aseguren nuestra capacidad de pago.

El contraste es notable si realizamos la contratación en una entidad financiera tradicional ya que suelen exigir la presentación de nóminas, declaraciones de renta, concretar la finalidad del préstamo, etcétera. Todo ello con la finalidad de evaluar el riesgo en el que incurren al concedernos el préstamo.

Entonces, si este tipo de empresas asumen mayor riesgo, lo normal es que exijan un interés mayor. Y efectivamente, así es.

En las varias entidades que se dedican a este tipo de negocio que hemos analizado, hemos encontrado que el tipo de interés anual al que prestan el dinero es de ¡hasta el 384% TAE! Lamentablemente no es una errata. Lo que significa que, si pedimos prestados 100€ a devolver en una única cuota al finalizar el año, tendremos que devolver 484€ (100€ de capital + 384€ de intereses).

créditos rápidos. ejemplo.
Ejemplo de TAE de hasta el 381,28%

¿Estamos dispuestos a comprar dinero a ese precio? La respuesta racional sería un NO rotundo.

Entonces, ¿por qué hay gente que contrata este tipo de productos? La respuesta podemos encontrarla desde dos perspectivas diferentes.

Por un lado, la forma de comercializar estos productos se basa ofrecer cantidades no muy elevadas de dinero a un plazo corto y de forma rápida. Esto hace que pueda pasar más desapercibido el tipo de interés que estamos realmente pagando. No es lo mismo que nos digan que el préstamo tiene una TAE del 384% en plazos e importes elevados, a que nos digan que por un préstamo de 100€ a 30 días vamos a pagar 32€ de intereses.

Por otro lado, la necesidad de las personas que necesitan obtener dinero de forma urgente y no tienen acceso a otras vías de financiación. A lo que habría que sumar que posiblemente no disponen de la información adecuada de todo lo que conlleva contratar un producto de estas características.

Por lo tanto, la facilidad de obtener financiación por esta vía junto con la necesidad de obtenerla de forma urgente, lleva a la contratación de estos productos con el consiguiente sobrecoste que nos genera como consumidores.

Además, hay otro factor a tener cuenta a la hora de la contratación y que puede acarrear problemas posteriores. ¿Qué sucede en caso de impago? Las condiciones de estos préstamos rápidos suelen llevar aparejadas unas duras condiciones en el caso de retrasarnos en la fecha de devolución.

En el ejemplo de la imagen vemos como nuestra deuda crecería a razón del 1.1% diario si nos retrasamos con los pagos.

créditos rápidos. Interés de demora.
Intereses de demora en un préstamo rápido. 1.1% diario

La suma de todo ello puede arrastrar a una espiral de deuda creciente difícilmente asumible para la persona que contrata estos productos. Pudiendo convertir un problema puntual de liquidez, o necesidad financiera, en un problema crónico de endeudamiento.

Para finalizar, desde Solobancos.com creemos necesario actuar con responsabilidad.

Desde el punto de vista de las empresas que ofrecen estos productos, mediante la transparencia en la información contractual y en las consecuencias de no cumplir con los plazos de devolución. Es cierto que toda la información de este post está recopilada de las propias empresas que ofertan estos productos. No podemos hablar de falta de información, pero sí de falta de transparencia al no estar la información en el contenido principal de las ofertas.

Desde el punto de vista de las personas, esa responsabilidad debe asumirse mediante el estudio de lo que implica la contratación de este tipo de productos. Hacer una búsqueda de alternativas más asequibles y posibles para solucionar los problemas puntuales de liquidez. Y en el caso de la contratación, estar seguros que seremos capaces de devolver el capital prestado en tiempo y forma para evitar incrementar la deuda originaria de forma desproporcionada.

No somos expertos en publicidad pero el anuncio que nos llamó la atención, y que nos ha hecho escribir este post, fue visto en un horario poco compatible con la mayoría de las personas que actualmente tienen un trabajo. Debería servir de reflexión y no dejar que lo rápido nos salga caro.

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